Más que la obscenidad, el amor a la técnica de los videoclips es el gran pecado de la última película del director norteamericano Oliver Stone (Bartolome de Vedia sic).
Asesinos por Naturaleza es una película de culto. Dividió en dos, tanto al público como a la crítica. La violencia que retrata no es exagerada y no supera a la realidad de nuestra sociedad. Los recursos de montaje en lo visual y lo sonoro supieran lograr, al presenciarla, ese estado hipnótico necesario para disfrutarla. Para mí, una joya del cine.





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